Eduardo nació el 15 de junio de 1330 en el palacio de Woodstock, en Oxfordshire, primogénito del rey Eduardo III de Inglaterra y su esposa Felipa de Henao.
Eduardo de Woodstock se educó como un auténtico caballero guerrero. Participó en numerosas batallas junto a su padre desde muy joven.
En 1346, cuando contaba con 16 años, participó en la decisiva batalla de Crécy, localidad del noreste de Francia, a orillas del Canal de la Mancha. En dicha batalla, instigada en parte por Roberto de Artois, afín a los ingleses y traidor a Francia, se enfrentaron Eduardo III de Inglaterra, padre de Eduardo de Woodstock, y Felipe VI de Francia. Eduardo dio muestras de su valía como guerrero y estuvo a punto de perder la vida.
Así se cimentó la reputación de Eduardo de Woodstock, gracias a dos grandes incursiones contra territorio de los Valois: las cabalgadas de 1355 y 1356. La segunda de ellas estuvo a punto de terminar en desastre cuando un nutrido ejército francés, dirigido por el propio rey Juan II, acorraló a las tropas del príncipe de Gales cerca de Poitiers. Eduardo mandó un ejército de más de siete mil soldados. Dirigió a sus fuerzas en la lucha y logró una grandiosa victoria sobre la caballería pesada francesa. En esa decisiva acción apresó al rey Juan II de Francia, al que llevó como rehén a Inglaterra. Francia se vio obligada a pagar un enorme rescate de alrededor de cuatro veces el producto interior bruto de Francia por Juan II de Francia.
PRÍNCIPE DE AQUITANIA
Como parte de su buena estrella, el Príncipe Negro recibió el gobierno del principado de Aquitania el 19 de julio de 1362. Antes de partir hacia Burdeos para asumir la tarea, se casó con su prima Juana de Kent, con la que se había criado, una joven viuda entonces, madre de cuatro hijos.
Fue nombrado por su padre príncipe de Aquitania, como representante del rey inglés en ese territorio, donde Eduardo junto a Juana mantuvieron una corte de esplendor en la ciudad de Burdeos. Además, fue el lugar de asilo de reyes exiliados como Jaime IV de Mallorca y Pedro I de Castilla.
GUERRA CIVIL EN CASTILLA
La pugna entre los Plantagenet y los Valois se trasladó a otros escenarios, como la guerra civil en Castilla entre Enrique de Trastámara –hijo ilegítimo de Alfonso XI– y su hermano Pedro I, llamado el Cruel o el Justiciero.
Los franceses secundaron a Enrique con mercenarios para hacerse con el trono. Pedro, por su parte, acudió al Príncipe Negro, que aceptó intervenir para evitar que sus enemigos controlasen la poderosa flota castellana y amenazasen las costas inglesas y sus rutas comerciales.
Los nobles aquitanos vasallos de Eduardo eran reticentes; cedieron solo bajo la promesa de grandes pagos por parte de Pedro. Haciendo gala de su fama de caballero, el príncipe Eduardo justificó su intervención en Castilla asegurando que quería evitar que un bastardo se hiciera con el dominio de un reino.
En 1367, tras un pacto con el rey de Navarra Carlos II para cruzar su territorio, Eduardo entró en Castilla con un ejército de 3.500 soldados ingleses y aquitanos, más otros 6.000 mercenarios.
El choque decisivo se produjo en Nájera. Los partidarios de Enrique de Trastámara estaban apoyados por mercenarios franceses comandados por Bertrand du Guesclin –otro de los grandes líderes de la guerra de los Cien Años–, así como por tropas de la Corona de Aragón.
Las huestes del Príncipe Negro derrotaron a las fuerzas de Enrique de Trastámara en esta localidad. Luego Pedro I entró en constantes desavenencias y toda una serie de acciones en contra del Príncipe Negro, a causa de no pagarle lo acordado por prestarle ayuda armada y se negó a ceder Vizcaya, por lo que éste decide abandonar Castilla, dejando solo a Pedro I en la lucha.
La guerra civil castellana cambió de tornas, pues Enrique de Trastámara acabó con la vida de su hermano, Pedro el Cruel, un año después en Montiel y subió al trono.
Como resultado del asesinato de Pedro, el dinero que el príncipe invirtió en el esfuerzo de guerra no le rindió beneficio y Eduardo quedó en la práctica en bancarrota. Esto obligó a gravar Aquitania con fuertes impuestos para aliviar los problemas financieros de Eduardo, lo que llevó a un círculo vicioso de resentimiento en Aquitania y la represión de este resentimiento por Eduardo. Carlos el Sabio, rey de Francia, supo aprovecharse de este resentimiento contra Eduardo en Aquitania.
Muchos aristócratas buscaron el apoyo de Francia, y en 1369 la situación era ya de rebelión abierta.
Eduardo organizó un asedio a finales del verano de 1370 que culminó con el saqueo de Limoges, el asesinato de una sexta parte de su población y la ejecución de la guarnición. Eduardo de Woodstock se vio obligado a dejar su puesto debido a su enfermedad y problemas financieros, pero también debido a la crueldad del asedio. Sin el príncipe, el esfuerzo de guerra inglés contra Carlos el Sabio y Bertrand Du Guesclin estaba destinado al fracaso.
CORONA DE CASTILLA
El hermano del príncipe, Juan de Gante, no estaba interesado en la guerra con Francia, sino más bien en la guerra de sucesión en Castilla. Juan de Gante, duque de Lancaster, se casó así con Constanza, hija de Pedro I de Castilla y María de Padilla. Su hija Catalina de Lancáster, sería después mujer de Enrique III de Trastámara, en el intento de unir las dos ramas dinásticas en la Corona de Castilla.
Otro hermano de Eduardo, Edmundo, se casó con Isabel, hija igualmente de Pedro I y María de Molina.
Eduardo regresó a Inglaterra en enero de 1371 y murió el 8 de junio de 1376, después de padecer durante años lo que probablemente fue una disentería amebiana, contraída diez años antes durante su campaña militar en Castilla
ORIGEN DEL SEUDÓNIMO
Aunque a menudo se alude a Eduardo como el «Príncipe Negro», no hay ningún documento que lo denomine así contemporáneo del príncipe, ni durante más de 150 años después de su muerte. En lugar de ello, era conocido como Eduardo de Woodstock (por su lugar de nacimiento), o por alguno de sus títulos. El apodo de «Príncipe Negro» se encuentra por vez primera por escrito en dos notas manuscritas del anticuario John Leland en los años 1530 o principios de los 1540.
Lo usa Shakespeare, en sus obras Ricardo II (escrito h. 1595) y Enrique V (h. 1599).
Hay dos teorías:
- la que lo hace derivar del escudo negro de Eduardo, y/o su armadura negra.
- la que lo deriva de la brutal reputación de Eduardo, particularmente hacia los franceses en Aquitania. Según algunos historiadores, el pillaje de Limoges también pudo inspirar el sobrenombre de Príncipe Negro. De acuerdo con esa teoría, habría sido una adaptación del apodo “jabalí negro”, que los franceses utilizaban para referirse a los comandantes enemigos que destacaban por su crueldad.
Su cuerpo reposa en la catedral de Canterbury. En su tumba puede leerse el siguiente epitafio: “Tuve grandes riquezas, tierras, casas, un gran tesoro, caballos, dinero y oro. Pero ahora soy un triste prisionero, en lo más profundo de la tierra, aquí yazgo. Mi gran belleza, toda ha desaparecido, mi carne desaparecida hasta el hueso”.
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