ENA, LA REINA VICTORIA EUGENIA

Victoria por su abuela, la reina Victoria del Reino Unido, Eugenia por su madrina la emperatriz de Francia Eugenia de Montijo, Julia por su abuela paterna y Ena (Eva en escocés) por ser el nombre elegido por sus padres.

La reina Victoria Eugenia se crió junto a su abuela, ya que su madre Beatriz del Reino Unido, era su hija más pequeña y su secretaria personal. Esa fue una de las condiciones por las que pudo contraer matrimonio con un príncipe alemán, Enrique de Battenberg.

Ena no disfrutó mucho de su padre, por sus numerosos viajes como militar y su muerte temprana en 1895 cuando ella contaba con tan solo ocho años.

Ena era una niña aficionada a la lectura –su biblioteca en España alcanzó los mil volúmenes– y hábil para los idiomas, ya que hablaba inglés, francés y alemán, y recibió la educación propia de cualquier princesa de su época.

En 1905, su tío, el rey Eduardo VII que sucedió a su abuela Victoria, con motivo de una visita del rey Alfonso XIII de España, dio una recepción en su honor en el Hôtel du Palais de Biarritz. Allí la conoció Alfonso y quedó prendado de su belleza. El monarca español empezó a cortejar a la joven a pesar de la oposición existente ante un posible matrimonio.

La reina María Cristina se opone en un principio a la boda de su hijo con Victoria Eugenia por varios motivos: primero, porque es anglicana; su rango es inferior a la realeza; prefiere una reina de la familia y viene de una estirpe marcada por la hemofilia.

SE CELEBRA LA BODA

Pero Alfonso siguió en su empeño y comenzó a cortejarla. Al año siguiente, Victoria y su madre Beatriz llegan a Biarritz para que se encuentren los futuros contrayentes. A continuación, fueron a San Sebastián a conocer a la reina María Cristina. En esta ciudad se convertiría Victoria al catolicismo el 5 de marzo de 1906.

La Casa Real de España anunció el 9 de marzo de 1906 el compromiso matrimonial del rey Alfonso XIII y la princesa Victoria Eugenia.

Los términos del matrimonio se establecieron mediante dos acuerdos, uno público y otro privado.  

Alfonso debe proporcionar a Victoria Eugenia una pensión anual de 450.000 pesetas durante todo el matrimonio. En caso de viudedad, Victoria recibiría una pensión anual de 250.000 pesetas siempre y cuando no se casara de nuevo.

La reina renuncia a todo derecho de sucesión de su descendencia al trono del Reino Unido.

Así pues, Alfonso y Victoria Eugenia contrajeron matrimonio el 31 de mayo de 1906 en la iglesia de los Jerónimos de Madrid. La reina recibió la diadema de lises como regalo de boda.

Tras la ceremonia, el cortejo real se dirigía de regreso al Palacio Real, cuando el anarquista Mateo Morral atentó contra los reyes con una bomba a su paso por la calle Mayor.  Hubo muertos y numerosos heridos, si bien los reyes resultaron ilesos. La reina apareció en la recepción con el vestido y los zapatos ensangrentados en estado de shock.

La bomba rebota en la capota y explota fuera de la carroza real. Calle Mayor, 31 de mayo de 1906

LA VIDA EN LA CORTE

Sus años en la corte de Madrid fueron complicados. A su carácter reservado, propio de la rígida corte victoriana, se le unió su difícil relación con la reina madre María Cristina de Habsburgo-Lorena, que siempre mantuvo su autoridad sobre la familia real y su influencia sobre el rey. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, las diferencias entre ambas se exaltaron, ya que la reina madre mostró su claro sentimiento germanófilo, mientras que la reina consorte mostró su apoyo hacia su primo, el rey Jorge V del Reino Unido.

Además Victoria era moderna, se maquillaba, hacía deporte, practicaba el tenis y la equitación, usaba traje de baño que dejaba las piernas al descubierto, fumaba (aunque su esposo se lo prohibió en público). Le costó mucho adaptarse a las costumbres españolas. Decidió amamantar a su primer hijo, lo cual la hizo popular entre el pueblo llano, pero no fue bien visto por el entorno de la corte.

En cuanto a las relaciones personales con su esposo, Alfonso XIII, este siempre le recriminó la transmisión de la hemofilia a sus hijos y herederos. Además, la relación fue enfriándose y las infidelidades del rey fueron convirtiéndose en cosa común en palacio. Sufrió durante todo su matrimonio humillaciones por parte de su marido, que no respetaba ni parentescos familiares, ya que fue amante de Beatriz, prima de Victoria Eugenia y casada con Alfonso, primo del propio rey. Se dice que, por cada infidelidad, el rey le regalaba una joya a su esposa, de manera que, una vez en el exilio, la venta de más de una de esas joyas privadas contribuyó a la compra de la residencia de la reina.

Todas estas tramas causaron en Victoria Eugenia una gran depresión de la que no se recuperaba, pensando que todo acabaría con la muerte, la de Alfonso o la suya propia. Debido a esta situación, ella se volcó en el gran problema sanitario que sufría el país, ya que los enfermos morían en muy malas condiciones y fundó la Cruz Roja en España, con dinero que conseguía recaudar, construyó varios hospitales y trajo a doctores especializados. Fundó escuelas de enfermería y consiguió que las hijas de los nobles se dedicaran a ayudar a los enfermos. Ella pasaba horas ayudando y consolando.

EXILIO

Cuando tuvo que partir al exilio, el rey la dejó sola con los hijos (uno de ellos en cama) y huyó con su amante Neneta. No fue un camino fácil hasta Francia ya que el pueblo los odiaba y ella pensaba que podían acabar como sus familiares, los zares de Rusia.

La familia real española partió hacia el exilio el 15 de abril de 1931, cuando en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 los partidos republicanos ganaron en la mayoría de las grandes ciudades y el rey Alfonso XIII suspendió deliberadamente el ejercicio del poder real, lo que dio lugar a la proclamación de la Segunda República Española.

La pareja real se separó y Victoria Eugenia regresó a Londres, donde estuvo cerca de su madre. En 1939, tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la reina consorte fue invitada a abandonar el Reino Unido y dejó de pertenecer a la familia real británica. Se trasladó a Lausana, en Suiza, donde fijó su residencia definitiva.

Del matrimonio con Alfonso XIII nacieron siete hijos, cinco varones y dos mujeres:

Alfonso (1907-1938), príncipe de Asturias, nació hemofílico y renunció a sus derechos al trono en 1933.

Jaime (1908-1975), infante de España, quedó sordo a los cuatro años tras una intervención quirúrgica por una doble mastoiditis; renunció bajo presión paterna a sus derechos al trono en 1933. Heredó de su padre los derechos dinásticos al trono de Francia (1941-1975) y fue conocido como el duque de Anjou para los monárquicos franceses. Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Emanuela de Dampierre. Abuelo de Luis Alfonso de Borbón.

Beatriz (1909-2002), infanta de España; se convirtió en princesa de Civitella Cesi por su matrimonio con Alessandro Torlonia. Abuela materna de Alessandro Lecquio.

Fernando, nacido muerto en 1910.

María Cristina (1911-1996), infanta de España; contrajo matrimonio con el conde Enrico Marone Cinzano.

Juan (1913-1993), infante de España y conde de Barcelona, pretendiente al trono desde la muerte de su padre en 1941 hasta 1977, cuando cedió sus derechos a su hijo Juan Carlos (1975-2014), cuando este ya era rey de España. Contrajo matrimonio con su prima, la princesa María de las Mercedes de Borbón y Orleans y fueron padres de cuatro hijos.

Gonzalo (Gonzalo Manuel María Bernardo) (1914-1934), infante de España, nació hemofílico.

ÚLTIMOS AÑOS

En 1938 toda la familia se reunió en Roma para el bautizo del hijo varón mayor de Juan de Borbón, Juan Carlos, futuro rey de España, a quien amadrinó. El 15 de enero de 1941, Alfonso XIII, presintiendo que su muerte estaba cerca, transfirió los derechos sucesorios de la Corona española a su hijo Juan. Alfonso XIII murió el 28 de febrero de 1941 en el Gran Hotel de Roma.

Victoria Eugenia regresó momentáneamente a España en febrero de 1968, tras treinta y siete años de exilio, para ejercer de madrina en el bautizo de su bisnieto Felipe. Durante esos días se estableció en el Palacio de Liria, residencia de la duquesa de Alba, su ahijada, con la que además poseía una relación afectuosa.

Victoria Eugenia murió en su residencia de Lausana el 15 de abril de 1969, a consecuencia de una enfermedad hepática irreversible. El 25 de abril de 1985, la Casa Real trasladó sus restos y los de sus hijos Alfonso, Jaime y Gonzalo a España, que reposan en el Monasterio de El Escorial.

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